Crónica de la llegada del primer automóvil
a CALI
Informaciones
dignas de crédito coinciden en afirmar que fue
don Alfonso Vallejo González, uno de los mas
jóvenes y optimistas empresarios de Cali, de
principios del siglo xx, quien, venciendo toda clase
de obstáculos, logró importar a la ciudad
un vehículo en el año de 1912. Por aquellos
días el Ferrocarril del Pacífico, cuyos
trabajos de construcción se habían iniciado
en el puerto de Buenaventura en 1882 llegaba con sus
rieles y traviesas a La Cumbre, estación veraniega
situada en las estribaciones de la cordillera occidental,
cerca del minúsculo caserío de Cresta
de Gallo, desde el cual se observa placidamente a Mulaló,
este ubicado, a su vez, en el pie de monte, muy cerca
del lugar por donde hoy cruza la Autopista Panorama,
desde Cali hasta Yotoco. La Cumbre está ubicada
a 1581 metros de altura y es el punto mas alto por el
que ruedan las locomotoras que vienen al Valle desde
el océano Pacífico.
El
vehículo fue transportado en cajas de madera
de pino en una góndola del Ferrocarril hasta
Yumbo. Luego las cajas fueron descolgadas hasta Puerto
Isaacs donde se encuentra actualmente la fábrica
de Cementos del Valle y subidas a bordo de uno de los
vapores que en ese tiempo recorrían el Río
Cauca para ser trasladadas a Juanchito donde el Tranvía
que unía a Cali, con ese puerto fluvial, se hizo
cargo de ellas. Las cajas fueron montadas en uno de
los vagones del pequeño trencito, movido a vapor,
que poseía el deslumbrante nombre de “Tranvía
de Cali”, cuya caldera se alimentaba con leña
y poseía dos máquinas. Era de propiedad
de una compañía privada fundada en 1910,
por los señores Hermann Bohmer, “Mister”
Edward Mason y los hermanos Enrique y Emilio Bizot,
entre otros.
El
Tranvía comenzó a funcionar el 20 de julio
del mismo año, acontecimiento con el cual se
enmarcó la efemérides de los 100 años
del grito de la independencia. Los Bizot eran además
propietarios de una draga que extraía oro del
Río Cauca (“suave” en quechua). Vale
la pena mencionar que en la época a los extranjeros
se les conocía con el nombre de “Místeres”.
El Tranvía fue transferido posteriormente al
Municipio de Cali el cual finalmente lo vendió
al Ingenio La Manuelita.
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